Querida Comunidad UC:
Frente al debate en torno a la educación superior en Chile que se está registrando actualmente y las movilizaciones estudiantiles, me gustaría compartir con ustedes algunas reflexiones. En primer lugar, creo que es indispensable perfeccionar el actual sistema y valoro que el ministerio de educación lo tenga finalmente instalado en su agenda. En las discusiones que se han realizado al interior del Consejo de Rectores y con el Ministro Joaquín Lavín, la Universidad Católica ha participado activamente, al igual como lo ha hecho la Federación de Estudiantes -Feuc-, al interior de la Confech.
La reforma de la educación superior debe ser considerada como una política de estado, una misión de largo plazo que requiere la obtención de consensos que perduren más allá de un gobierno determinado. El sistema de educación superior es fundamental para el desarrollo social, cultural y económico del país y las instituciones con vocación pública deben ser protegidas. Al hablar de instituciones con vocación pública, me refiero a aquellas –estatales o no estatales- que realizan un aporte a través de la docencia, la investigación, la innovación y la transferencia tecnológica que permite el crecimiento de Chile y la disminución de la pobreza.
Nuestra opinión ha sido muy bien recibida desde el inicio de este proceso. Un ejemplo de ello es la aceptación a la proposición planteada en la inauguración del año académico en relación a la creación de una Subsecretaría de Educación Superior, para darle la importancia, fuerza y presencia política al tema y abordar los problemas de mejor forma. Consideramos que es necesario que a ella se incorpore Conicyt y que con su creación se desarrollen los mecanismos para dar mayor transparencia, asumiendo el debate de la misión, propiedad y fines de lucro de algunas entidades privadas.
Las instituciones de educación superior no son todas iguales y el énfasis de las reformas debe estar puesto en la calidad y en la disminución de la carga económica que hoy enfrentan las familias de nuestros alumnos, causa muy importante de las movilizaciones que se han desarrollado en este año. En el tema fundamental del financiamiento estudiantil, es necesario aumentar el número y monto de las becas, re-definir el arancel de referencia y reprogramar los créditos morosos. En este sentido, hay que realizar un esfuerzo para acercar las tasas de interés del Crédito con Aval del Estado al nivel del Fondo Solidario. Sólo así se permitirá una mayor equidad que debe estar íntimamente vinculada a la condición socioeconómica de los alumnos, a la calidad de las instituciones y a acreditaciones que, al menos, deben cubrir el tiempo de duración de la carrera. También hay que recalcar que es necesario flexibilizar las vías de pago, pero que -una vez que ello se haga- los compromisos hay que cumplirlos. Los egresados deben pagar los créditos porque estos recursos son los que permitirán mantener el sistema de becas.
En relación al financiamiento de las instituciones tradicionales, es clave aumentar el aporte a aquellas que tienen una vocación pública a través de un alza del AFD que incluya un incremento en el porcentaje variable e indicadores consensuados. Además, es necesario un AFI que incorpore elementos de equidad (como el ranking), pero que se mantenga en las instituciones, no como un voucher negociable sino como un reconocimiento a la calidad del proyecto educativo seleccionado por el estudiante. Por otra parte, el fondo de revitalización que ha planteado el ministerio para las universidades del Consejo de Rectores es muy importante para modernizar su infraestructura y actualizar la docencia. Esperamos que en la asignación de estos fondos se consideren los criterios de calidad y de aporte al país de las instituciones.
En ciencia y tecnología se requiere un decidido impulso a la formación de doctores y de capital humano avanzado con becas en Chile y en el extranjero, junto a un fondo de equipamiento en investigación que sea concursable y diverso. Además, es urgente la formación de centros de innovación de clase mundial y apoyo al desarrollo científico-tecnológico pues ello es la base de una mejor calidad de vida futura en Chile.
Como Rector de la Universidad Católica, estoy convencido que es fundamental el fortalecimiento de la enseñanza técnico-profesional a través de becas y articulación dentro del sistema. En nuestro caso, actualmente se están analizando medidas concretas para facilitar esta movilidad con la Fundación DUOC-UC. Es importante potenciar los convenios de desempeño orientados a la formación de profesores, innovación curricular, internacionalización y fortalecimiento técnico-profesional. Estos proyectos deben permitir el apoyo a los estudiantes y disminuir las altas tasas de deserción del sistema.
Todas las medidas que se han planteado requieren un esfuerzo especial de financiamiento en el largo plazo y en este sentido hacemos un especial llamado al gobierno a apoyar los requerimientos de las familias y estudiantes de nuestro país, que ven con gran esperanza poder acceder a una educación superior de calidad, que les permita progresar y avanzar en su desarrollo personal y social. El debate e intercambio de ideas que tenga como objetivo los intereses reales del país –y no los de un grupo determinado- nos permitirán perfeccionar el actual sistema de educación superior para transformarlo en uno que privilegie un mayor acceso y retención de los estudiantes, el esfuerzo y valoración del trabajo universitario bien hecho y la estabilidad de las instituciones comprometidas con el desarrollo de Chile.
Se despide con mucho afecto,
Ignacio Sánchez D.
Rector UC
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