Querida Comunidad UC:
En el día en que celebramos 123 años de la Pontificia Universidad Católica de Chile, me gustaría hacerles llegar un cariñoso saludo a todos ustedes. La UC enfrenta este aniversario reafirmando su misión y compromiso con el país. Estamos conscientes de nuestras imperfecciones y del tamaño del desafío. Sin embargo, con fe y optimismo en el futuro, vemos grandes oportunidades para aportar a Chile. No nos anima ningún afán de competencia, sino un camino de búsqueda de la perfección en el que el Sagrado Corazón –nuestro patrono- nos guía y protege.
Aspiramos a ser una institución que esté marcando el rumbo del sistema universitario nacional y regional, comprometida con las reformas de futuro de la educación superior, que instale la calidad como un objetivo clave de la labor universitaria. Queremos educar el corazón de los jóvenes, formarlos integralmente, promover la innovación curricular y la creación de nuevo conocimiento en todas las áreas del saber. Nuestro compromiso es que esta propuesta incluya a todos los alumnos talentosos, sea cual sea su condición social o económica, y trabajaremos intensamente para que la nuestra sea una universidad cada vez más inclusiva y diversificada.
Por lo anterior -al igual que nuestros estudiantes representados por la FEUC- como Rector he participado activamente en las numerosas discusiones sobre las necesarias reformas al sistema de educación superior que se han desarrollado entre el Ministerio de Educación y el Consejo de Rectores. Mi ánimo ha sido buscar el diálogo entre los distintos actores y velar porque se tomen medidas concretas para mejorar la calidad de la educación superior chilena y disminuir la carga económica que enfrentan las familias de los alumnos a través de un sistema de financiamiento más equitativo.
La intransigencia y demandas que van más allá de lo posible en el corto plazo al interior del Consejo de Rectores, me ha llevado a presentar hoy la renuncia como vice-presidente alterno de la entidad. Me asiste el profundo convencimiento de haber desarrollado todos los esfuerzos para lograr el diálogo y la búsqueda de puntos de encuentro que nos permitieran avanzar en acuerdos beneficiosos para la educación superior en Chile. Estoy de acuerdo con muchas de las demandas de nuestros alumnos y académicos, pero creo que es imposible lograr todas las aspiraciones de los últimos años en un plazo tan breve. Todos sabemos que los cambios en educación son graduales y progresivos. Seguiré activamente trabajando al interior del Consejo de Rectores y apoyaré las iniciativas que permitan obtener acuerdos sustentables, beneficiosos para todos y que trasciendan a los gobiernos.
Se despide con mucho afecto
Ignacio Sánchez D.
Rector
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